La última vez que salí de Córdoba de vacaciones, fui a Mar del Plata. Ahí, conocí a Facundo, un hombre que realmente me encantó tanto por su aspecto, como por su personalidad, que ofrecía una amplia oferta de diversión. En nuestro primer encuentro, una de las primeras cosas que le gustaron fue mi bronceado. Este lo había conseguido después de permanecer varias horas bajo el sol, pero este detalle no se lo mencioné. Sin embargo, después de que volví a Córdoba, poco a poco el color de mi bronceado había ido desapareciendo, y cuando mi conquista me anunció que vendría a visitarme, me convencí de que debía hacer algo. La primera idea que se me ocurrió fue ingresar a Groupon Córdoba, porque estaba segura de que ahí encontraría una oferta de bronceado. Para mi fortuna, no me equivoqué, así que en ese mismo momento compré la oferta y fui a cobrarla a un centro de belleza de la ciudad, unos días después.

No era necesario buscar en Córdoba ofertas de bronceado.

Después de ir al centro de belleza de Córdoba con la oferta de bronceado, conseguí que mi piel tuviera el color que tanto anhelaba, por lo que cuando llegó Facundo, yo estaba tal cual me había conocido. Cuando él me vio en el aeropuerto de Córdoba, noté que se sorprendió muchísimo e inmediatamente le pregunte qué sucedía. Así fue como descubrí que él siempre supo que la oferta de bronceado que lucía en Mar del Plata no era mi color natural y que ese color tan fascinante con el que me había conocido, lo había adquirido gracias a los rayos solares.

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